En las últimas décadas los estándares de seguridad en vehículos han mejorado considerablemente en la Unión Europea (y otras regiones industrializadas), lo que ha resultado en un número sustancial de vidas salvadas. Estas mejoras han sido impulsadas por las regulaciones (incluyendo regulaciones acerca de impacto frontal y lateral) y programas de ensayo como el Programa de Evaluación de Vehículos Nuevos para Europa (Euro NCAP), los cuales han motivado a los fabricantes de vehículos a superar los requisitos mínimos establecidos por éstos estándares.

A nivel mundial, más de 1.25 millones de personas fueron víctimas de siniestros viales en 2013. Muchas de éstas víctimas provienen de países de ingresos bajos y medios donde se estima que la tasa de mortalidad en las vías es más alta que en los países Europeos. La seguridad de vehículos en estos mercados emergentes está mucho más atrasada que en Europa, y si lo que se aprendió en Europa pudiera ser aplicado de forma efectiva y eficiente, se podrían reducir las muertes ocasionadas por los siniestros de tránsito y también obtener beneficios económicos.

La seguridad de los vehículos se puede dividir en dos tipos principales:
* Las tecnologías primarias de seguridad como el Control Electrónico de Estabilidad (ESC) que reducen las posibilidades de que se produzca una colisión.
* Seguridad de los vehículos secundaria que incluye tecnologías (como bolsas de aire) y los desarrollos estructurales de los vehículos que reducen la gravedad de las lesiones en caso de colisión.

En 2015, TRL realizó un análisis estadístico para determinar cuántas vidas podrían salvarse en Brasil si se incorporaran las normas de mínimas seguridad secundaria para vehículos y los programas de evaluación de vehículos nuevos de consumidores (Cuerden, Lloyd, Wallbank, y Seidl, 2015). La seguridad primaria no fue en ese entonces considerada.

El objetivo de este nuevo estudio fue extender el análisis previo para predecir cuántas muertes y heridos podrían ser prevenidos en países de América Latina (Argentina, Chile, México y, del estudio anterior, Brasil) estableciendo las regulaciones de seguridad mínimas secundaria establecidas para vehículos y los programas de ensayo de consumidores. Las principales normas consideradas son las de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) números 14, 16 (cinturones de seguridad y anclajes), 94 (protección para ocupantes en colisiones frontales) y 95 (protección para ocupantes en colisiones laterales).

El estudio concluye que hasta 40,000 muertes de ocupantes de vehículos podrían ser prevenidas entre el 2016 y el 2030, si se implementaran los estándares mínimos de seguridad. Si también se consideran a los ocupantes seriamente lesionados, entonces se estima que hasta 440,000 ocupantes de vehículo muertos y/o lesionados podrían ser salvados. Una evaluación económica sugiere que estas reducciones en el número de víctimas podrían ahorrar hasta 143 mil millones de dólares en el período entre 2016 y 2030.

La cantidad de víctimas salvadas y los beneficios financieros podrían ser mucho más altos si toda la región de América Latina y el Caribe adoptara los estándares mínimos de seguridad de vehículos.

Algunos países latinoamericanos han comenzado el proceso legislativo y están en proceso de aplicar estándares muy similares a los de la Unión Europea (y otras regiones industrializadas), pero todavía hay una brecha significativa entre los estándares y las regulaciones de seguridad de vehículos en regiones industrializadas y América Latina. En particular, los ensayos de impacto frontal y lateral según las regulaciones de la ONU 94 y 95 deben ser obligatorios y aplicados a todos los vehículos nuevos que se vayan a vender en la región. Asimismo, los cinturones de seguridad deben ser obligatorios para todos los pasajeros y esto debe ser fiscalizado para asegurar un incremento en el número de usuarios; sin este incremento en la proporción de personas que utilicen el cinturón de seguridad, los ahorros estimados de víctimas en este reporte no podrán ser realizados. Finalmente, se recomienda que el ESC (Reglamento Técnico Global, por sus siglas en inglés, GTR 8 o la norma UN13H) y la protección de peatones (GTR 9 o la norma UN127) también sean adoptados en las regulaciones de vehículos en América Latina ya que éstas han demostrado ser medidas económicamente accesibles, según las regulaciones de la ONU establecidas.

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